Mujeres con discapacidad intelectual y del desarrollo y la maternidad

2025-10-02

La investigación sobre “Mujeres con discapacidad intelectual y del desarrollo y la maternidad” se enmarca en el Programa desarrollado por Plena inclusión España denominado “TAMBIÉN PODEMOS SER MADRES”, que está centrado en la atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres con discapacidad intelectual y del desarrollo (DID), incluido el derecho a decidir sobre su maternidad, y ha sido financiada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y la Fundación ONCE.

El estudio ha sido realizado por Amparo Moreno Hernández y María Dolores Pérez Bravo, investigadoras del Instituto Universitario de Estudios de la Mujer (IUEM) de la Universidad Autónoma de Madrid y Helena Pérez de la Merced, Técnica I+D+I en la Delegación del CSIC de Aragón, en colaboración con Plena Inclusión España, con el propósito de visibilizar la realidad de estas mujeres en su rol de madres y cuidadoras, así como de identificar los apoyos que requieren y las barreras a las que se enfrentan para el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. La propuesta metodológica se sustenta en una mirada crítica hacia las prácticas paternalistas que históricamente han condicionado la autonomía de este colectivo y se articula en torno al reconocimiento de sus deseos y capacidades.

El punto de partida normativo es el artículo 23 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que reconoce el derecho a recibir educación sexual y reproductiva, a decidir libre y responsablemente sobre la maternidad y el número de hijos/as, y a acceder a información, servicios y medios que garanticen el ejercicio de dichos derechos. No obstante, la investigación presentada evidencia la persistencia de resistencias sociales y culturales que cuestionan la capacidad de las mujeres con DID para ejercer su maternidad. Estos prejuicios sociales se traducen en prácticas restrictivas, como la esterilización forzada, que durante décadas constituyó una estrategia habitual en España frente a la posibilidad de que estas mujeres fueran madres.

El estudio subraya la importancia de indagar directamente en las experiencias de las propias mujeres con DID, así como en la percepción de profesionales del ámbito social y sanitario que trabajan con ellas. Para ello, se ha implementado una metodología mixta de carácter cuantitativo y cualitativo que incluyó encuestas y entrevistas en 16 comunidades autónomas españolas. La muestra estuvo compuesta por 312 mujeres con DID (54 de ellas eran madres), 20 entrevistas en profundidad (de las cuales la mitad correspondían a madres con DID) y tres entrevistas a profesionales especializadas en el ámbito de la discapacidad y mujer, y trabajadoras de Plena Inclusión.

Los hallazgos muestran que el porcentaje de mujeres con DID que acceden a la maternidad es reducido, debido a múltiples factores: la desconfianza generalizada sobre su capacidad de cuidado, la sobreprotección familiar que en muchos casos impulsa la esterilización o el aborto, la falta de apoyos institucionales y el sobrecoste económico derivado de la maternidad en condiciones de discapacidad. Asimismo, se resalta la heterogeneidad del colectivo, cuya experiencia está condicionada por diferentes variables como género, clase social, entorno familiar, nivel educativo o condición migrante.

En términos de expectativas, las mujeres con DID manifiestan aspiraciones similares a las del conjunto de mujeres respecto a la maternidad, diferenciándose únicamente en los obstáculos a los que deben hacer frente. Entre las particularidades del grupo destacan la mayor dependencia de la familia, la ausencia frecuente de pareja y la prevalencia de maternidad en solitario. La mayoría conoce sus derechos reproductivos, aunque persisten déficits de información sobre anticoncepción, aborto o maternidad, lo cual repercute en que solo un tercio declare mantener relaciones sexuales y que muchas desconozcan si han sido esterilizadas.

En cuanto a la valoración de la maternidad, aproximadamente la mitad de las mujeres con DID manifiestan una valoración positiva, se percibe capaz de criar a sus hijos/as y cree contar con apoyo familiar, mientras que la otra mitad rechaza la maternidad por temor al estigma social y al rechazo familiar. Aunque muchas mujeres con DID realizan sus actividades cotidianas de manera autónoma, se enfrentan a barreras simbólicas (prejuicios sociales) y materiales (carencia de recursos y apoyos institucionales). Resulta especialmente preocupante la falta de información recibida puesto que más de la mitad de las madres encuestadas desconocían su derecho a recibir apoyos para la crianza, lo que pone de relieve la relevancia del papel de asociaciones como Plena inclusión y de otras entidades que apoyan a este colectivo.

Las respuestas familiares ante embarazos no planificados resultan similares a las observadas en mujeres sin discapacidad, así se observa la existencia de sorpresa inicial de las familias y la posterior aceptación y satisfacción tras el nacimiento de los/as hijos/as. Las madres entrevistadas expresan sentirse competentes en la crianza de sus hijos/as, aunque identifican como principales dificultades factores externos, como la ausencia de pareja, las interferencias familiares o barreras institucionales. 

Las profesionales consultadas reconocen avances significativos, como la reducción en la retirada de custodias, aunque coinciden en que los apoyos institucionales son todavía insuficientes y dependen en exceso de la familia, cuya disponibilidad está condicionada por factores económicos y personales.

Entre las conclusiones del estudio se enfatiza la necesidad de romper con los obstáculos y las barreras que limitan el ejercicio de la maternidad en las mujeres con DID. Se requiere un mayor compromiso por parte de las administraciones públicas en la provisión de apoyos materiales (empleo, vivienda, recursos económicos). Asimismo, es necesario promover la visibilización de sus realidades y desmontar los estereotipos que aún persisten debido al escaso conocimiento social sobre ellas. Las mujeres con DID pueden ser madres competentes si reciben los apoyos adecuados. No son “niñas eternas” ni personas incapaces, sino mujeres con derechos y capacidades cuya autonomía debe ser reconocida y garantizada. La perspectiva de género que incorpora el estudio se configura como un instrumento esencial para orientar las políticas públicas hacia la promoción del empoderamiento y la autonomía de las mujeres con DID en el ejercicio de su maternidad y de sus derechos reproductivos.